* Fotografía : Alejandra Silva-Flash Studio.

 

¿QUÉ CREENCIAS PIENSAS QUE ESTÁN LIMITANDO TU VIDA?

¿Te has dicho alguna vez yo no puedo, no valgo, no soy capaz….? ¿Alguna vez has sentido que no podías conseguir algo y ni siquiera lo has intentado una sola vez o tras haberlo intentado una y otra vez te has dado por vencido/a? ¿Qué creencias piensas que están limitando tu vida…?

Pues siento decirte que te estás limitando tú mismo/a…antes de cualquier acción hay un pensamiento, y los pensamientos se sustentan sobre tus creencias, por lo que para cambiar determinadas acciones y comportamientos deberás revisar tus creencias.

Piénsalo, si crees tus creencias limitantes, estás determinarán tu vida.  Si cambias tus creencias y tu actitud verás que cambiará todo a tu alrededor. Las creencias pueden cambiarse, sólo son eso: CREENCIAS

 

 Empecemos por definir lo que es una creencia.

Las creencias son construcciones mentales que junto a tus reglas individuales conforman tu legislación interna de cómo pensar, decidir y actuar. En coaching acompañamos para pasar de creencias limitantes a creencias potenciadoras.

Las creencias limitantes son una percepción de la realidad que nos impide crecer, desarrollarnos como personas o alcanzar todas esas cosas que nos hacen ilusión. Puede ser algo con lo que hayamos convivido desde pequeños/as o que se haya incorporado en nuestra vida a través de alguna experiencia o interpretación. Al encontrarse en la parte inconsciente de la persona, una creencia es muy resistente a cualquier cambio.

Cuento recomendado: El Elefante encadenado. Jorge Bucay.

Quiero clarificar que  no existen ideas verdaderas o falsas puesto que las que para mí hacen que saque mi mejor versión para ti pueden resultar limitantes o perjudiciales para tus progresos; en coaching lo fundamental es analizar junto con la persona si las creencias en las que se apoya le ayudan a conseguir lo que desea para mejorar o limitan las posibilidades de alcanzar su objetivo.

Puesto que entonces no hablamos de creencias verdaderas ni falsas sino de potenciadoras o limitantes, voy a pasar a definir cada una de ellas:

-Entendemos como Creencia limitante aquél pensamiento negativo que consideramos como cierto y que supone un obstáculo para avanzar en nuestro camino. A lo largo de nuestra vida, sin darnos cuenta, desarrollamos barreras a través de nuestro sistema de creencias que distorsionan nuestra percepción de la realidad impidiendo alcanzar metas. A esto se le conoce, dentro del Coaching, como Creencias Limitantes.

 -Por el contrario entendemos como Creencia potenciadora aquellas que nos invitan a avanzar, a progresar hacia lo que nosotros consideramos como bueno, aquellas que hacen que saquemos nuestra mejor versión tanto con nosotros/as mismos/as como en nuestra relación con los demás. Cuestiónate el beneficio de tener esa creencia, y ¿cómo sería tu vida si tuvieras la contraria?. Por ejemplo, ¿qué pasaría si cambiaras el “no lo puedo hacer” por “sí, soy capaz de ello”?, si eres capaz de repetir la frase en positivo varias veces, tu cerebro comenzará a adoptar otra actitud frente a ella.

 ¿De dónde salen nuestras creencias? ¿Quién las elige?

Las creencias fundamentales del ser humano se consolidan en el periodo de aprendizaje, por lo que las personas que tienen a un niño o una niña durante los primeros años de su vida tienen que ser consciente que poseen una influencia esencial en la forma de pensar que ese niño o niña tendrá cuando sea adulto. Tu entorno familiar y la educación que recibiste en tu infancia condicionaron sin duda la forma de pensar y las creencias que tienes actualmente.

Hoy quiero invitaros a reflexionar sobre uno de los cuentos más famosos de Jorge Bucay que dice así…

 Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

          Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

          Cuando tenía cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia:

– Si esta amaestrado, ¿por que lo encadenan?

– No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

          Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

          Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

          Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Autor: JORGE BUCAYCuentos para pensar.

Todos/as somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas, creencias limitantes, que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer muchas cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños/as, lo intentamos y no lo conseguimos.

Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros/as mismos/as y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré y en el peor de los casos nunca volvemos a pensar en estas crencias: “ ya que esto es así desde siempre” …y NUNCA PODRÉ CONSEGUIRLO.

 ¿Es posible cambiar nuestras creencias?

Afortunadamente sí y cuanto antes consigas hacerlo antes verás los beneficios que te produce. Recuerda, tu creencia no es la verdad, es una verdad que tú has construido.

Identifica aquellas creencias que consideres que te limitan en tu día a día. Comienza a ser consciente que son creencias y que por lo tanto no tienen que formar parte de la realidad. Intenta cambiar esa creencia en alguna que sea potenciadora buscando acciones generativas que te demuestren que SI PUEDES CONSEGUIRLO. Repite esta nueva creencia y llévala a la práctica para que veas los beneficios que te aporta. Sólo así conseguirás integrarla en ti.

Película recomendada. The Pursuit of Happyness (“En busca de la felicidad” en español) dirigida por Gabriele Muccino, protagonizada por Will Smith y su hijo Jaden Smith. Se estrenó en 2006 y está basada en la historia real de Chris Gardner. 

No os podía poner mejor ejemplo práctico de creencias limitantes y potenciadoras que un fragmento de la película en busca de la felicidad”.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=37&v=oCj32hjByxc

Por supuesto, cambiar una creencia limitante por una potenciadora no es sencillo y requiere paciencia y tiempo.

Bueno Esther, este post sin lugar a duda va dedicado a ti y espero que te guste Para quién lo lea si estás en época de cambio te animo a preguntarte ¿Te atreves a romper tus cadenas?

Si no eres capaz de identificarlas o sustituirlas por tí mismo/a si lo deseas , puedo acompañarte en un proceso de coaching, porque cambiar tus creencias puede cambiar tu vida por completo.

Que tengas muy buen día.

Con gratitud siempre.

Inmaculada

 

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